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El Oscuro Secreto de mi Papá

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Este es Gonzalo. ¿Sabes cuál es su mayor ambición? Quiere convertirse en un chef famoso. Supo lo que quería ser desde los 4 años, desde que ayudó a su mamá a preparar galletas de Navidad por primera vez.

Después de su primera bandeja de galletas, Gonzalo quedó profundamente impresionado por la magia de transformar productos simples en hermosos platos. Su mamá le enseñaba algo nuevo todos los días. Para cuando cumplió 7, ya podía cocinar un desayuno simple para toda la familia él solo. Mientras sus amigos jugaban fútbol o escuchaban música, Gonzalo experimentaba con la comida. Un día, habló con su papá y le dijo que quería anotarse a clases de cocina.

"¡¿Quéeeeee?! ¿Es una broma? ¡¿Clases de cocina?!”, dijo su papá.
"Si es por el dinero", respondió Gonzalo, intentando mantener la paz, "tengo algunos ahorros, así que puedo contribuir... ¡Papá, es mi sueño! ¡Quiero ser un chef!". Vio cómo su papá se ponía rojo de rabia.

Gonzalo quedó devastado. Habló con su mamá buscando apoyo y le explicó la situación. Ella fue muy comprensiva, le dijo que podía ir a las clases mientras discutía el asunto con su papá. Así fue como Gonzalo comenzó a estudiar cocina. No podía creer la felicidad que le traía aprender todos esos trucos y procedimientos mágicos. Eran sus primeros pasos en el camino para convertirse en cocinero profesional. Su papá parecía un poco más relajado, quizás era porque sabía que no podía hacer nada, o tal vez la charla con la madre de Gonzalo había ayudado.

Gonzalo no se daba cuenta de lo que pasaba por la cabeza de su papá. Había decidido sabotear a su propio hijo. En una ocasión, Gonzalo estaba preparando una tarea, un simple pastel esponjoso de chocolate. Debía llevarlo a la clase para que todos lo probaran. Todos los ingredientes sabían bien, preparó la crema y la dejo enfriar un poco. Su papá fue a la cocina y le pidió que ayudara a su mamá a lavar la ropa. Cuando Gonzalo regresó del sótano, terminó el pastel, agregó la crema a las capas y lo cubrió con fondant y glaseado. El día de la clase lo encontró ansioso por recibir buenas notas, estaba seguro de que su pastel era excelente. Su profesor cortó un pedazo y fue el primero en probarlo. Gonzalo anticipaba una sonrisa, pero vio cómo de repente aparecía una extraña expresión de confusión en su cara. Su corazón se detuvo. "¿Cuál es el problema?", preguntó con tono derrotado. "¿Acaso pruebas lo que cocinas? ¿Cómo es que confundiste el azúcar con la sal? ¡Esta crema está salada!".

Gonzalo estaba muy triste y no entendía cómo le había ocurrido algo así. Había probado todo la noche anterior. De repente, recordó que su papá se había quedado solo en la cocina con su pastel. ¡¿Cómo pudo hacer algo así?! Decidió enfrentarlo como un hombre. Finalmente, su papá lo reconoció, con algo de vergüenza. Gonzalo estaba furioso. Su padre suspiró y dijo: "Tengo que contarte algo. Siéntate". Se fue de la sala y regresó con un viejo álbum de fotos que Gonzalo nunca antes había visto.

Lo abrió, y Gonzalo se quedó boquiabierto. Se encontró con su papá de adolescente, con un traje de lentejuelas, bailando con una chica bronceada. "Nunca le mostré esto a nadie. Es una historia muy dolorosa para mí. Nadie la conoce, y te ruego que guardes el secreto. Yo amaba bailar y era muy bueno en ello. Tomé clases cuando tenía tu edad, incluso participé en varios concursos. Hasta que un día, no sé cómo, mis compañeros de escuela lo descubrieron. ¿Te imaginas su reacción?". Gonzalo lo miró con desconcierto. "No", dijo. "¡Se burlaron de mí! Me dijeron que bailar era para niñas. Me trataron horrible, y no tuve más opción que dejar de hacerlo. Pero ellos no lo olvidaron, ¡hicieron mi vida miserable hasta el último día de escuela! Yo sé cómo acaba esto. ¡Solo quería protegerte!". "Papá, mis compañeros ya lo saben, ¡y les parece buena onda! Especialmente después de que llevé muffins caseros a la escuela". Su papá no parecía entenderlo, abría y cerraba los ojos con asombro. "¿Pero aún te gusta bailar?", preguntó Gonzalo. "Sí. ¡Pero no se lo digas a nadie! Ni siquiera tu madre lo sabe. Está bien que cocines, siempre y cuando no te traiga problemas en la escuela. ¡Déjame tranquilo!". Parecía muy avergonzado después de haber visto que su confesión seguía sin alejar a Gonzalo de la cocina. Pero al chico se le ocurrió una idea.

Al día siguiente, Gonzalo habló con su mamá sobre algunos secretos que su papá le había ocultado. Ella sonrió astutamente y no volvió a tocar el tema. ¡Pero pronto, Gonzalo descubrió que sus padres planeaban tomar clases de tango! Gonzalo les preparó una cena increíble para celebrar su primera lección y los esperó ansioso. Cuando regresaron, su papá le dio un cálido abrazo y susurró "¡Traidor!" en su oído. Pero Gonzalo, que se limitó a darle un guiño cómplice, no lo veía nada triste.

Música por Epidemic Sound: https://www.epidemicsound.com Comí Maní y Casi Muero. Alguien me Robó el Teléfono y publicó cosas Terribles. Mi papá nos dejó después de una prueba de ADN. Mis Padres Se Divorciaron Y Me Obligaron A Elegir. Mi Teléfono Gastó US$ 70.000 y Nunca lo Noté. Una impostora me rompió el corazón. Fui una hija terrible y ahora mi mamá ha muerto. Me Rebelé Ante Las Prohibiciones de la Escuela Pero Fui Demasiado Lejos. Llegué tarde y perdí a mi mejor amiga para siempre. Fui niñera de un monstruo.

posted by extragil0


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